La vida en una comunidad de propietarios implica cumplir con unas reglas básicas de convivencia y mantenimiento, incluso cuando no residimos en el inmueble. Una reciente y llamativa sentencia de la Audiencia Provincial de Huesca ha dejado muy claro el altísimo coste que tiene ignorar estos deberes: un propietario ha sido condenado a indemnizar con 14.506 euros a sus vecinos de la planta inferior por desentenderse de su terraza y permitir que se formara una plaga de palomas.
El problema se alargó durante dieciséis meses. Tras dejar vacía su vivienda, el dueño abandonó por completo el cuidado de su balcón. Esta pasividad extrema provocó una auténtica pesadilla para los vecinos de abajo: caída constante de excrementos, imposibilidad de usar su terraza o tender la ropa, ruidos molestos y olores insoportables. La situación de insalubridad fue tan grave que los afectados llegaron a sufrir dermatosis por picadura de ácaros, desarrollando cuadros de urticaria que afectaron seriamente a su salud y a su calidad de vida.
A pesar de las repetidas quejas por escrito y de que el Ayuntamiento tuvo que intervenir enviando a un operario para limpiar los residuos, el propietario miró hacia otro lado. Llegó incluso a excusarse de forma evasiva, alegando que sus vecinos "podían haber puesto un toldo". Sin embargo, la justicia ha sido tajante aplicando la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). Su artículo 9.1.b obliga a todos los dueños a mantener su vivienda e instalaciones en buen estado para no perjudicar al resto del edificio. Es decir, tu derecho de propiedad no te da vía libre para causar daños o molestias a la comunidad.
La Audiencia Provincial dio la razón a los afectados, reconociendo que no solo existieron daños físicos y materiales, sino también un evidente daño moral. La sentencia destaca la impotencia, la inquietud y la angustia que sufrieron los vecinos al verse atrapados en un problema que escapaba a su control. Para calcular de forma justa la indemnización, los magistrados utilizaron de referencia los baremos de accidentes de tráfico, fijando la cuantía total en más de 14.000 euros. Además, se le impuso la obligación legal de mantener limpio su balcón en el futuro para evitar nuevos anidamientos.
La conclusión que nos deja este caso es muy directa: ignorar un problema de insalubridad en tu propiedad no te libra de la culpa, sino que te hace directamente responsable. Si tienes una vivienda vacía, es tu obligación mantenerla en condiciones óptimas. Por el contrario, si eres tú quien está sufriendo el abandono y la dejadez de un vecino, recuerda que la ley te protege.